jueves, septiembre 29, 2005

De cómo se puede dominar la voluntad humana en el Más Allá

"Yo no declino en favor de Roberto Madrazo, ni vivo ni muerto", Arturo Montiel.

CAS

jueves, septiembre 22, 2005

El lenguaje mexicano I

Es de sobra sabido que para los mexicanos el acuerdo internacional más importante es el que su país sostiene con la divina providencia. Y esto no es porque nos saque de pobres mañana mismo, eufemismo que debe utilizarse al llegar a Los pinos, sino porque ha facilitado nuestra comunicación a través de los años. Esto es: la conexión lingüística de todo mexicano para comunicarse con su prójimo pasa por un designio fundamental acuñado en el Más Allá. Empecemos por el principio, por la más pequeña y breve construcción lingüística del castellano: la palabra "no". La negación para el mexicano es una categoría cósmica que se representa invariablemente con su contraparte afirmativa: en México "no" quiere decir en realidad "si". Cuando la mamá le dice al invitado a comer de su hijo, "¿te sirvo un poco más de chayotes, Pedrito?" y el susodicho responde "No, gracias", se sabe con certeza que en el plato aparecerán dos chayotes más. Si se dice, "Vamos al cine, ¿no?" Ese no es asimismo un . El momento culminante es cuando se pretende confundir mañosamente al contrincante y se le aplica el inefable "¿sí, no?"

Hay, de igual forma, construcciones que se han revelado como sublimes conceptos filosóficos. Por ejemplo suceden cuando les aplico un examen oral a mis alumnos y me responden inicialmente con "te lo voy a decir con mis propias palabras, profe". No cabe duda de que estamos ante una nueva definición del tópico "propiedad privada" y hay que empezar a considerar el válium como opción matutina. Más allá de decir la obviedad ("¿con qué otras palabras que no sean las tuyas me lo vas a decir, so güey?") asiento de manera republicana y responden con SUS propias palabras. Otra categoría definitoria de la mexicanidad es la frase que se escucha cotidianamente en los medios de comunicación: "¡Estamos ante un acontecimiento histórico!" Siempre me he preguntado qué piensa la gente cuando se dice esta frase. ¿Será que en efecto todos estamos expulsados de la historia y sólo ciertos eventos podrían ser considerados como históricos? Quizás la coyuntura actual haga repensar las dinámicas cotidianas al grado de concluir la historia de México es la transición a la democracia, y ya ya ya. "El 2 de julio de 2000, se dice, fue un hecho histórico". Menos mal pues de repente podríamos pensar que el sobrenombre de Fox pudiera ser Juan Preciado with boots. Lo notable es que el origen de la transición a la democracia (whatever that fuckin' means in this fuckin' country... club) es cada vez más lejana. La génesis de la alternancia (siempre quise utilizar esta palabra) en México, según un reciente discurso del presidente Fox, está en los terremotos del 85 (de nuevo aquí hay dos cambios políticamente correctos: durante años, los mexicanos utilizamos la palabra "temblor del 85" para referirnos a la tragedia natural más terrible que ha vivido el país; también nos referíamos a un solo "temblor". Hoy día ya hablamos de los dos que hubo con su correspondiente y correcto apelativo genérico: terremoto y terremota).

Existe un apartado del lenguaje mexicano que no hay que pasar por alto: el de los políticos. No haré de nuevo referencia al presidente Fox, pues es inmoral hacer leña del árbol caído (me acordé de la famosa frase de Gonzalo N. Santos: "la moral es un árbol de moras"), pero sí de su exsecretario de Gobernación: el siniestro y escalofriante Santiago Creel. Antes del debate y la primera derrota en la urnas panistas, Creel sostuvo un ilustrado debate con su redentor, Felipillo Calderón. Cuando el equipo de asesores de Creel sacó la famosa playera con la "S" impresa en el pecho, en clara alusión a Supersantiagocreel, Felipe aceleró el envío de kriptonita que ya había conectado en Tepito; acto seguido, dijo: "Tengo la kriptonita para vencer a Santiago". Era obvio que Creel tenía un plan "B" y raudo respondió: "Yo quisiera decirle a mi amigo Felipe que la kriptonita nunca venció a Superman, ni los cuentos ni mucho menos en la realidad". Ya vemos que por lo menos en la realidad sí lo venció. Esto me recuerda a una lección que la gente de mi generación aprendió de una película fundamental: Stand by me. Uno de los niños protagonistas le pregunta a otro:

--¿Quién es más fuerte, Superratón a Supermán?

La sapiente respuesta ante semejante perogrullada no se hizo esperar.

--Pues es obvio que Supermán; Superratón es sólo una caricatura.

Y como el exabrupto se ha convertido en una constante en mi vida, dejo por momentos el tema para regresar a él más tarde. Eso de los abusos no es conveniente, aunque ante ellos me viene una frase patentada por este muchacho delincuente que debiera estar en la cárcel, Óscar Espinosa Villarreal. Sobre los conflictos que le causaba la polícía cuando era regente del DF, dijo: "El problema es que hemos dejado que la policía se corrompa en exceso".

CAS